La magnetoterapia, poco explorada en nuestro país, ha demostrado con el transcurso del tiempo ser de un valor terapéutico incalculable. Desde hace años se viene confirmando científicamente el efecto benéfico del magnetismo sobre el cuerpo humano.
La terapia electromagnética se basa en la creencia de que un desequilibrio de las frecuencias electromagnéticas o campos de energía pueden causar enfermedades. Al aplicar energía eléctrica en el cuerpo, los desequilibrios pueden corregirse.
Hay que saber que el campo magnético de la Tierra afecta permanentemente a todos los humanos. Esta fuerza magnética se modifica localmente con frecuencia debido a las explosiones solares, el movimiento de la Luna, y las tormentas eléctricas.
Los campos magnéticos internos del organismo también se alteran por intoxicaciones, infecciones, traumatismos, tensiones, por inadecuada alimentación, o componentes del aire, etc.
Todo esto tiende a modificar el comportamiento del organismo, el cuál gracias a su función homeostática o de autocontrol reacciona para restablecer y conservar el estado de balance dinámico entre la mente, masa anatómica, composición, metabolismo, funciones y energía. Pero cuando se rebasan ciertos límites, la homeostasis no es capaz de restablecer el equilibrio, y entonces se presenta la enfermedad.
La magnetoterapia consiste en aplicar campos magnéticos sobre la zona del cuerpo aquejada de disfunción o trauma, controlando según las necesidades particulares, la frecuencia e intensidad de éstos. En definitiva, tratamos de reproducir el campo magnético terrestre sobre la zona afectada, elevándolo a niveles superiores de frecuencia e intensidad.
La teoría que fundamenta su terapéutica indica que los campos magnéticos pueden penetrar el cuerpo humano y actuar sobre el funcionamiento de células individuales, mejorando el trabajo del sistema nervioso y de diversos órganos.
Se dice que mediante el empleo de campos magnéticos adecuados, también se produce una vasodilatación y mejora del flujo sanguíneo. Este efecto sobre la circulación no es transitoria sino que perdura, con lo que al aumentar la oxigenación de la sangre se favorece el proceso de reconstrucción celular.
Otros de los beneficios que se le atribuyen a la magnetoterapia son:
- A nivel de la membrana celular, restablece el potencial de membrana alterado, aumentando el metabolismo del oxigeno y produciendo una mejor utilización del mismo.
- Aumenta la microcirculación local, el trofismo, estimula la osteogénesis y, como consecuencia de ello, mejora y acelera la reparación de las fracturas, aumenta el metabolismo del calcio y la cicatrización, e induce a la relajación muscular.
- Disminución de edemas, aumento de la síntesis enzimática, regulación de la función endocrina, mejora del sistema inmunitario, normaliza el sueño, es sedante y antiespasmódica y va a producir una benéfica estimulación del sistema circulatorio venoso y linfático.
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