La homeopatía está basada en la sabiduría de Hipócrates, que mira al enfermo y no a la enfermedad, aunque fue Samuel Hahnemann quien es considerado padre de la homeopatía.
La homeopatía puede aplicarse como un método preventivo, al igual que la acupuntura, la auriculopuntura, la iridología,... escuchando del cuerpo sus síntomas, sus signos, sus alarmas... nos orienta en qué dirección está yendo el organismo, y qué predisposiciones tiene.
La estructura de nuestro cuerpo y nuestra personalidad está hecha de tal manera que tan pronto como aparece una impureza o un desequilibrio en ella, empiezan a manifestarse espontáneamente sus signos externos formando varios síntomas. Identificando esos síntomas a tiempo, y administrando la homeopatía que presente los mismos síntomas (principio de similitud), el proceso desequilibrador puede ser abortado.
Como dijo Pasteur, "Las bacterias no son nada, el terreno lo es todo", la homeopatía actúa fundamentalmente sobre el terreno de la persona, cambiando las predisposiciones de una manera muy sutil pero muy efectiva; da la información al cuerpo para que sea él mismo quien vuelva al equilibrio físico, mental, y emocional. |